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¡CAPACITEMONOS
URGENTEMENTE!
Las reformas constitucionales en materia de justicia implementadas
en el 2008 por el Congreso de la Unión,
hacen inminente, en todo el territorio
nacional, la puesta en práctica de los
llamados juicios orales en materia
penal.
Llevados y traídos en boca de todos, aún muchas personas ignoran en
que consisten este tipo de
procedimientos y que conllevan con su
aplicación.
Los juicios orales sustituyen al caduco, ineficiente y corrupto
sistema de impartición de justicia penal
que actualmente se aplica en la mayoría
de los estados el país, al que no escapa
Tamaulipas y particularmente Nuevo
Laredo.
Al contrario del sistema de tipo penal inquisitivo que hoy tenemos,
el proceso de juicio oral evita
engorrosos procedimientos, papeleo y
facultades discrecionales, perversas y
deshonestas, que actualmente se dan a
favor de policías, ministerios públicos
y jueces.
Tratar de convencer de lo contrario sería una inversión inútil.
Hoy, alguien que se encuentre inserto en los procesos de
imparticiòn de justicia de México,
Tamaulipas o Nuevo Laredo,
excepcionalmente aprobaría el más
elemental examen que de su labor se haga
en el animo ciudadano.
La práctica del juicio oral, trae consigo, como su principal
aporte a la vida nacional el que la
ciudadanía tenga mas confianza en este
sistema de justicia que garantiza el
cumplimiento y observancia de los
derechos fundamentales, siendo su
principal característica que se trata de
un proceso más humano.
El juicio oral se celebra con audiencias públicas, abiertas
y siempre en presencia de los jueces,
donde el ministerio público y la defensa
presentan sus testimonios y
argumentos defendiendo su postura
del caso.
Median en el, la ciencia y la investigación policíaca. Los
representantes de ésta comparecen a
juicio y deben generar convicción en el
juez. No bastan las declaraciones de los
vinculados a proceso. La sociedad conoce
del curso del proceso, existe igualdad y
equilibrio entre las partes. Se
sentencia inmediatamente o a más tardar
dentro de las 24 horas siguientes.
Para ello se implementaron una serie de reformas constitucionales
que permiten a la persona vinculada a
proceso ser considerada como inocente
hasta probarse lo contrario, es decir,
su encarcelamiento es excepcional,
pues la prisión preventiva se coloca en
la última de las opciones en tanto se
investiga.
La guarda de silencio del investigado no le perjudica, se invalida
la confesión hecha ante el ministerio
público y sólo la declara valida si se
hace ante el Juez. Anula las pruebas
obtenidas mediando violación de
garantías y establece la indemnización
por parte del Estado a favor de quien
hubiese sido sometido a prisión
preventiva y se le declarara inocente
posteriormente.
En todo ello el Estado esta obligado a invertir recursos económicos
en la capacitación de los abogados a su
servicio, ya sea en la procuraduría de
justicia o en al Poder Judicial.
Edificaciones, infraestructura en
laboratorios, cuanto haya que hacer para
eficientar y profesionalizar el
papel de la policía, el ministerio
público, los jueces y la defensa.
Sin embargo, todo esto estaría muy bien, sino es por que a
los abogados litigantes,
practicantes de esa hermosa profesión,
liberal por esencia y naturaleza, desde
tiempos inmemoriales, se les
coloca al margen de la derrama de
recursos económicos para ser
capacitados.
Ello constituye un absurdo, pues, después de que el
Estado preparó a millones de ciudadanos
en la profesión de abogados, dándoles
para ello una cédula profesional con
efectos de patente para ejercerla
legalmente, de conformidad con el
artículo 5 constitucional, hoy con las
modificaciones legislativas de un
plumazo les cambia el panorama y los
coloca en la ineptitud, al variar el
sistema de impartición de justicia para
el que no se les preparó.
Ante ello, los abogados han externado su preocupación y se preparan
ya para exigir la colaboración del
propio Estado para ser beneficiarios
también de la derrama e inversión
económica que se destina para preparar a
los abogados al servicio del gobierno.
Al abogado que estudió para un esquema de desarrollo de tipo
justicia penal inquisitiva de carácter
eminentemente escrito, con la
implementación del Juicio Oral se le
colocará en la ineptitud, pues se
requiere contar con capacitación y
técnicas que exige el sistema del juicio
oral, entre ellas la de expresión
corporal y verbal.
Hoy por hoy las Barras de abogados están muy comprometidas a
intentar resolver el problema a
que se habrán de enfrentar sus socios.
La de Nuevo Laredo, ha encarado el
problema y lo hace del conocimiento de
las diversas propuestas políticas que
intentan arribar al gobierno estatal. Se
les plantea el grave problema y se pide
implementar programas que permitan al
abogado litigante prepararse para esta
variante.
La búsqueda de todo tipo de apoyos por parte del gobierno y de las
instituciones educativas se advierten
como la opción más viable para que se
promueva la capacitación de los
profesionales del derecho, ante la
inminente llegada de los juicios orales,
que podría dejarlos a la zaga.
Adelante sociedad civil.
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