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NEOLAREDENSES,
¡ADELANTE EN 2011!
!La grandeza y el exito perenne son
destino inexorable de un gigante como
Nuevo Laredo!...
Poblado por gigantes caracterizados por
su voluntad, su tesón, su perseverancia,
su capacidad de trabajo, su
productividad, su espíritu de lucha y su
imaginación inagotable para vivir y
vencerlo todo, dotados con principios y
sentimientos, todos ellos, emanados de
su profundo amor por su terruño; hoy,
Nuevo Laredo, es dignamente merecedor
del más grande de los reconocimientos y
el mejor de los premios jamás
concebidos.
¡Gracias pueblo de Nuevo Laredo!
¡Felicidades y lo mejor de los
parabienes en el año 2011! Se lo han
ganado todo. Continúen exitosos y
propositivos porque ello es propio de
quienes, habiendo apostado desde siempre
a su mejor futuro en este rincón de la
patria, lo siguen haciendo todo para
conseguirlo y nada ni nadie lo podrá
esacamotear.
La grandeza y el éxito perenne son el
destino inexorable de un gigante como
Nuevo Laredo.
Hoy, sólo vale la pena hablar de Nuevo
Laredo y su gran valor: sus ciudadanos.
Ni caso tiene reparar en la penosa
situación en que se encuentran sus
gobernantes, hablar de ellos es recordar
que en la escala del reconocimiento y
prestigio social, ni aún el último lugar
les pertenece. Pese a ellos, la ciudad
sigue venturosa su marcha y camino
ascendente, aún con el sufrido andar que
estoicamente mantiene por el momento.
Sufrirlo es poco, cuando la meta para
los neolaredenses es bien clara:
viabilidad mañana para sus hoy pequeños
hijos.
Empero, la naturaleza del hombre lo
lleva una y otra vez, pese a los
fracasos, a darse y dar una oportunidad
a quien le falla. Saber perdonar vaya.
Hoy que la inmensa mayoría reprueba el
mal gobierno que padecemos y
reconociendo que no hay otra opción que
ello, estamos nuevamente en el umbral de
renovar nuestras esperanzas. Al menos
podría soñarse con que por fin algo
fuera diferente en el gobierno. Puede
asumirse que cualquier cosa podría ser
mejor, cuando se ha estado inmerso en la
cruel pesadilla que se pretende dejar
atrás.
Déseles la oportunidad. Ya que estamos
en el afán de los buenos propósitos e
intento de abandonar el pesimismo y la
falta de fe. Adelante a quienes se han
manifestado como inspirados para salvar
a nuestra ciudad y rescatarla de todo lo
malo que la agobia, pues que lo busquen
y que lo consigan. Al fin todos vamos en
el mismo barco y sin importar quién sea
el que capitanea, debemos velar por que
todo salga bien y nos lleve a buen
puerto. Recordemos que la pesadilla
también la compartimos todos. Busquemos
despertar de ella.
Sumar es la divisa nunca restar. Si.
Indudablemente a Nuevo Laredo le han
fallado sus gobernantes, pues por sus
actos y resultados, solo ha tenido
administradores de finanzas y
repartidores de obra, en los últimos
tiempos. Pero si al gran capital social
que representan los pobladores de Nuevo
Laredo, los gigantes ciudadanos
neolaredenses, los de a pie, los que
conforman la sociedad civil –sin
confundir ello con las organizaciones
civiles, antes autenticas fuerzas
cívicas citadinas, hoy extraviadas en
extraño amasiato con el gobierno- se
agrega el intento de pretensos gobiernos
que dicen desear servirle con eficacia y
al margen de cinismos e indolencias,
pues démosles la bienvenida. Nunca
olvidemos que la unidad es necesaria
cuando se libran batallas contra
poderosos.
Ciudadanos de Nuevo Laredo,
orgullosamente los mejor de nuestra gran
ciudad- fortaleza y cimiento del
continuo andar de esta hacia adelante-
sin retroceder ni para agarrar vuelo,
démosle esperanzadora oportunidad a los
nuevos que hemos designado como
mandatarios, que llegan cual poderosos
gladiadores a sumarse a la hasta hoy
exitosa lucha de la sociedad civil.
Quizá ahora sí, juntos, mandantes y
mandatarios, podamos hacer más rápido
nuestro andar hacia la meta: la grandeza
y el éxito perenne como destino
inexorable de un gigante como Nuevo
Laredo.
Bienvenidos esos nuevos que dicen vienen
a gobernar Tamaulipas y Nuevo Laredo, de
los que no sólo se espera, si no que se
desea y anhela que tengan el carácter y
temple que se requiere, además de
capacidad, verguenza y compromiso con
sus origenes.
Estén seguros que el resto lo seguirán
haciendo los neolaredenses. El trabajo,
la inspiración, la perseverancia, la
constancia, el esfuerzo, la valentía y
el carácter, además del importante pago
de contribuciones e impuestos para que
cobren de manera puntual quincenalmente
sus salarios, lo seguirá aportando Nuevo
Laredo y sus ciudadanos. Lo que si no
quiere Nuevo Laredo es seguir poniendo
los muertos en esta guerra.
La oportunidad otra vez, ahí está. Han
fallado antes, una y otra vez. No se
pierde la fe y la esperanza por los
neolaredenses.
Hasta hoy el fracaso de quienes han
pretendido gobernarnos lo hemos
adjudicado a que han sido miasmas y
polvos de los mismos lodos.
No lo asumamos siempre así. Demos la
oportunidad de demostrar lo contrario a
quienes vienen.
Feliz Año nuevo 2011.
Adelante Sociedad Civil.
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