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El Policía y su día.
¡Felicidades!
Teniendo como constante el vituperio y vilipendio proveniente del
ciudadano común y corriente, la Policía
Municipal, sin duda alguna, hoy por hoy,
representa para cualquiera que se
encuentre inserto en una comunidad, la
esperanza de recibir protección y
servicio de quienes integran las filas
de esta sufrida e incomprendida
institución.
Creada en Inglaterra en el siglo XVIII, a la fecha se ha convertido
en la institución más indispensable de
todos los pueblos.
Y es que no obstante la fundamental importancia que juega en
nuestra sociedad el desempeño de la
Policía Municipal, a quienes laboran
como tal, se les tiene confinados en el
más elemental de los niveles de
reconocimiento y prestigio social.
Baste para ello referir lo siguiente: a los policías se les
desprecia públicamente por el ciudadano
tras asumir, que, en términos generales,
todos los policías son corruptos y
transgresores de la ley en su perjuicio.
Ello, sin considerar que son muchos,
quizás los más, los elementos valiosos,
que respetuosos y celosos de su deber,
cumplen éste, en beneficio de las
personas.
Otras instituciones, como los bancos o tiendas de crédito,
les tienen vedada la prestación de éste
tipo de servicios bursátiles, por el
sólo hecho de desempeñarse en los
cuerpos policíacos.
No son sujetos de crédito para la adquisición de vivienda para
ellos y sus familias. Hasta donde
recuerdo, en mi mente esta presente
cuando hace algunos años, un par de
policías municipales clamaban y
reclamaban del gobierno municipal, el
que se les incluyera en el proyecto
habitacional reservas territoriales, en
donde claro no se les daba crédito para
la adquisición de una casa de las ahí
ofrecidas o cuando menos un terreno para
destinarlo a ello, por ser policías.
Sus salarios siempre han sido bajos en relación a la enorme
responsabilidad y peligro al que se
exponen al servirnos. Por lo general no
se les da la prestación del seguro
social y por supuesto se les mantiene al
margen de préstamos o cualquier otra
prestación a la que tiene acceso en
cambio cualquier otro trabajador, de la
rama que sea.
Se les exige a cambio rendimientos irracionales y por supuesto
están sujetos a la caprichosa
determinación del jefe, quien decide
hasta cuando trabajan en la corporación,
lo que los coloca obviamente en la mayor
de las incertidumbres laborales a ellos
y sus familias, que finalmente siguen el
destino y consecuencia de ello.
Luego, entonces, no será ya tiempo de que en los días 2 de enero se
les ofrezca un desayuno en merecimiento
a la celebración del Día del Policía,
pero también a cambio se les anuncien
mayores prestaciones por su esfuerzo,
que se les den garantías como a
cualquiera trabajador. No será acaso con
ello posible que tengamos también una
respuesta más acorde con el reclamo
ciudadano. Mayor compromiso con la
sociedad. Yo creo que sí.
A los policías de otros países se les mira con respeto por los
ciudadanos, se les facilitan casas y
crédito para adquirir éstas por parte de
los gobiernos, se les pagan muy buenos
sueldos y se les aprecia, por que de
ellos se recibe protección de vida y
propiedades, impiden el crimen y el
desorden. Aplican la ley y exigen que se
cumpla.
Aquí en México ni siquiera los respetamos. No será acaso ya
tiempo de que honremos y reconozcamos a
los buenos policías, buscando con ello
de su parte obtener oficiales policíacos
diligentes y cumplidores de su deber,
que actúen siempre en forma ecuánime,
serena y justa.
Reflexionemos, pero por lo pronto, Felicidades a nuestros
policías.
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