NUEVO LAREDO, TAMAULIPAS, MEXICO                                    DIRECTOR GENERAL: PEDRO PEREZ NATIVIDAD  
 
 


 

 

 

NEOLAREDENSES, ¡ADELANTE EN 2011!

!La grandeza y el exito perenne son destino inexorable de un gigante como Nuevo Laredo!...
Poblado por gigantes caracterizados por su voluntad, su tesón, su perseverancia, su capacidad de trabajo, su productividad, su espíritu de lucha y su imaginación inagotable para vivir y vencerlo todo, dotados con principios y sentimientos, todos ellos, emanados de su profundo amor por su terruño; hoy, Nuevo Laredo, es dignamente merecedor del más grande de los reconocimientos y el mejor de los premios jamás concebidos.
¡Gracias pueblo de Nuevo Laredo! ¡Felicidades y lo mejor de los parabienes en el año 2011! Se lo han ganado todo. Continúen exitosos y propositivos porque ello es propio de quienes, habiendo apostado desde siempre a su mejor futuro en este rincón de la patria, lo siguen haciendo todo para conseguirlo y nada ni nadie lo podrá esacamotear.
La grandeza y el éxito perenne son el destino inexorable de un gigante como Nuevo Laredo.
Hoy, sólo vale la pena hablar de Nuevo Laredo y su gran valor: sus ciudadanos. Ni caso tiene reparar en la penosa situación en que se encuentran sus gobernantes, hablar de ellos es recordar que en la escala del reconocimiento y prestigio social, ni aún el último lugar les pertenece. Pese a ellos, la ciudad sigue venturosa su marcha y camino ascendente, aún con el sufrido andar que estoicamente mantiene por el momento. Sufrirlo es poco, cuando la meta para los neolaredenses es bien clara: viabilidad mañana para sus hoy pequeños hijos.
Empero, la naturaleza del hombre lo lleva una y otra vez, pese a los fracasos, a darse y dar una oportunidad a quien le falla. Saber perdonar vaya.
Hoy que la inmensa mayoría reprueba el mal gobierno que padecemos y reconociendo que no hay otra opción que ello, estamos nuevamente en el umbral de renovar nuestras esperanzas. Al menos podría soñarse con que por fin algo fuera diferente en el gobierno. Puede asumirse que cualquier cosa podría ser mejor, cuando se ha estado inmerso en la cruel pesadilla que se pretende dejar atrás.
Déseles la oportunidad. Ya que estamos en el afán de los buenos propósitos e intento de abandonar el pesimismo y la falta de fe. Adelante a quienes se han manifestado como inspirados para salvar a nuestra ciudad y rescatarla de todo lo malo que la agobia, pues que lo busquen y que lo consigan. Al fin todos vamos en el mismo barco y sin importar quién sea el que capitanea, debemos velar por que todo salga bien y nos lleve a buen puerto. Recordemos que la pesadilla también la compartimos todos. Busquemos despertar de ella.
Sumar es la divisa nunca restar. Si. Indudablemente a Nuevo Laredo le han fallado sus gobernantes, pues por sus actos y resultados, solo ha tenido administradores de finanzas y repartidores de obra, en los últimos tiempos. Pero si al gran capital social que representan los pobladores de Nuevo Laredo, los gigantes ciudadanos neolaredenses, los de a pie, los que conforman la sociedad civil –sin confundir ello con las organizaciones civiles, antes autenticas fuerzas cívicas citadinas, hoy extraviadas en extraño amasiato con el gobierno- se agrega el intento de pretensos gobiernos que dicen desear servirle con eficacia y al margen de cinismos e indolencias, pues démosles la bienvenida. Nunca olvidemos que la unidad es necesaria cuando se libran batallas contra poderosos.
Ciudadanos de Nuevo Laredo, orgullosamente los mejor de nuestra gran ciudad- fortaleza y cimiento del continuo andar de esta hacia adelante- sin retroceder ni para agarrar vuelo, démosle esperanzadora oportunidad a los nuevos que hemos designado como mandatarios, que llegan cual poderosos gladiadores a sumarse a la hasta hoy exitosa lucha de la sociedad civil. Quizá ahora sí, juntos, mandantes y mandatarios, podamos hacer más rápido nuestro andar hacia la meta: la grandeza y el éxito perenne como destino inexorable de un gigante como Nuevo Laredo.
Bienvenidos esos nuevos que dicen vienen a gobernar Tamaulipas y Nuevo Laredo, de los que no sólo se espera, si no que se desea y anhela que tengan el carácter y temple que se requiere, además de capacidad, verguenza y compromiso con sus origenes.
Estén seguros que el resto lo seguirán haciendo los neolaredenses. El trabajo, la inspiración, la perseverancia, la constancia, el esfuerzo, la valentía y el carácter, además del importante pago de contribuciones e impuestos para que cobren de manera puntual quincenalmente sus salarios, lo seguirá aportando Nuevo Laredo y sus ciudadanos. Lo que si no quiere Nuevo Laredo es seguir poniendo los muertos en esta guerra.
La oportunidad otra vez, ahí está. Han fallado antes, una y otra vez. No se pierde la fe y la esperanza por los neolaredenses.
Hasta hoy el fracaso de quienes han pretendido gobernarnos lo hemos adjudicado a que han sido miasmas y polvos de los mismos lodos.
No lo asumamos siempre así. Demos la oportunidad de demostrar lo contrario a quienes vienen.

Feliz Año nuevo 2011.
Adelante Sociedad Civil.

 

 
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