Espiados,
todos…
Ahora resulta que no sabíamos
que en México el sistema espía a los actores políticos y es
razón para sorprendernos, en verdad dan risa las caras de
indignación de Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa
Patrón, ambos de las huestes priístas, cuando se refieren a
la posibilidad de ser espiados por el CISEN que hoy mangonea
el PAN, como si el asunto fuera nuevo, eso es más que no
tener vergüenza, es como si Echeverría se quejará de guerra
sucia y Carlos Salinas del populismo.
Así es mis queridos boes, nuestros políticos creen que todos
nacimos ayer y que ya se nos olvido o no quedan testimonios
de la dictadura priísta que gobernó al país por más de 70
años apenas hace 10, donde el espionaje era cosa de niños
comparado con otras arbitrariedades que también eran
comunes.
Por eso ahora que Manlio Fabio, cual vil señorita ofendida
por un piropo pasado de tono grita, llora y amenaza porque
el CISEN se fija en él, uno no sabe si reírse o llorar,
porque bien que sabe de esos asuntos, porque fue parte de ex
partidazo y compartió esos poderes ilimitados que hoy
comienzan a ser parte de la historia.
Manlio y compañía pecan de tontos cuando se quejan de que
los estudian, los analizan, los miran de más, porque saben
que el CISEN es un órgano que ellos con su PRI crearon para
eso y sino que se los desmienta a los familiares de presos
políticos y desaparecidos en la década de los 60s y 70s.
Es cierto que uno no puede tampoco avalar las prácticas
ilegales de hacer política como es el espionaje, porque
desde cualquier ángulo que se vea la invasión a la
privacidad es imperdonable, pero de eso a que nos espantemos
hay mucha distancia.
Que el CISEN espía, pues claro, sino cómo va a tener datos
que ayuden a mantener la seguridad nacional para prevenir
actos subversivos y otros de ese tipo. Claro que con ese
pretexto pues el gobierno federal busca enterarse de lo que
sus enemigos políticos hacen y planean.
Pero no es cosa solo de esferas federales, sucede en los
estados, chequemos las ruedas de prensa de los partidos
políticos y los organismos intermedios, contemos cuántas
“orejas” de la Secretaría General, del Ejercito, de
Gobernación y hasta de los propios institutos políticos hay
mezclados entre los periodistas, a otra escala pero igual es
un tipo de espionaje.
En Tamaulipas la práctica de espiar no es nueva, todavía
están en el servicio público connotados personajes que
hicieron de ese delito en el tiempo de Manuel Cavazos Lerma
y Tomás Yarrington Ruvalcaba.
Isaac Mata Vizcaíno, hoy titular de los Cobats en el Estado
es uno de ellos, junto con una cuadrilla de “jóvenes bien
escogidos” era el terror de los enemigos del sistema hace 10
años, uno de sus “becados” nos lo confirmó personalmente,
años después de que por ordenes de el pusiera una grabadora
en el registro telefónico de este reportero.
La lista de espiados en ese tiempo no bajaba de 50 personas
en Victoria entre políticos, empresarios y periodistas,
principalmente los que ocupábamos corresponsalías de medios
nacionales.
Tampoco hay que olvidar al que se le ha llamado el “maestro”
del espionaje Arturo Pedroza, recién revivido en el servicio
público. Era un secreto a voces que el comandante de la hoy
Policía Ministerial tenía un sofisticado sistema para
“ganchar” teléfonos de la gente importante para el sistema.
Es más se dice que su estancia en el Penal de Andonegui en
Tampico obedeció a una venganza por el trabajo que realizó
en la materia bajo pisos y paredes de la Casa de Gobierno
que luego fue tirada para construir una nueva sin alambritos
y micrófonos raros.
Por eso hoy de qué se queja Manlio y Emilio Gamboa,
seguramente ellos tienen su propio equipo de espionaje, solo
que no los han pescado… no hay más que pensar lo que
hablamos y medirnos cuando estamos al teléfono.
Comentarios: meliton-garcia@hotmail.com