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TIRA ARAÑAZOS
SILVIA CACHO.
Desde su
llegada causo sorpresa y alguien de la raza periodiquera
atinadamente comentó: “Aquí está la nota del día”.
Vestida
con ajustado pantalón de mezclilla, camisa blanca y botas, ella
se deslizó hasta la sala de juntas del Congreso de Tamaulipas,
donde concedió una rápida y accidentada entrevista.
Contestó
a varias preguntas, pero su rostro sonriente se congestionó
cuando un reportero le preguntó que si no había sido sancionada
porque se puso borracha con los alcaldes de Tampico y de
Altamira.
“No
estaba borracha. Espero que te hayan pagado bien por hacer esas
preguntas tan estúpidas”, le dijo en la cara al periodista.
Y es que
la panista Silvia Cacho Tamez abordó lo relativo a las versiones
que se publicaron sobre algunos panistas que supuestamente se
han entregado al sistema en Tamaulipas y sobre nepotismo en
municipios azules cercanos a la frontera, sobre lo cual pidió
pruebas.
Ella, un
tanto incomoda, dio por terminado el encuentro con la prensa y
presurosa abandonó la sala junto con el reportero que la
increpó.
El, de
nombre Esteban Paredes Rangel, corresponsal de la Revista
Vertical en sur de Tamaulipas, no cesaba en colocarle la
grabadora en la cara y ella montó en cólera.
Frente a
una docena de reporteros y casi al abandonar el recinto
parlamentario, ella le pidió que la dejara de acosar, pero él
insistió sobre las sanciones.
Furiosa,
con la cara descompuesta, se le enfrentó y le insistió que
dejara de hacerle insinuaciones.
Nuevamente intentó salir del inmueble, pero el periodista la
siguió, lo que bastó para que se regresara con los puños
cerrados y luego a arañazos lo hizo retroceder, al grado de
golpearle la cámara fotográfica.
Nunca
había conocido a Silvia en ese plan.
Nunca la
vi que se pusiera en guardia como si se tratara de una riña
entre varones.
Lo
aventó y estuvo a punto de soltarle un puñetazo al reportero en
la cara, pero gritos que provinieron de atrás le suplicaron que
conservara la calma.
Observé
a una mujer que perdió la compostura y el decoro como si se
tratara de una principiante en el arte de la política y no
propio de una lideresa del PAN en Altamira, Tamaulipas.
Silvia
desapareció rápido del lugar y fue entonces cuando la prensa se
acercó al reportero para conocer a fondo al origen de aquel
desaguisado.
Y así
fue. Un tanto nervioso, Esteban explicó que fue testigo y que
existen fotografías que ya se publicaron con las que puede
demostrar que Silvia se emborrachó con Oscar Pérez Inguanzo y
Javier Gil en el restaurante “La Tripa”, del municipio de
Altamira, lugar donde inclusive asistieron integrantes del
cabildo.
“Traía
mucho Bacardí en la panza”, comentó el periodista, quien aseguró
que él fue testigo de esa tremenda borrachera.
Frente a
la prensa, sostuvo incluso que hasta Silvia les cantó a los
alcaldes la canción “Urge”, con una gracia digna de una artista
vernácula bien entonada, de esas que saben llegar al corazón con
su gracia he inspiración.
Pero la
versión del comunicador fue más allá cuando precisó que
Silvia
abrazó en público a los dos alcaldes priístas y hasta les
preguntó que cual de los dos le iba a dar chamba. “Pues acá el
compadre Gil, le contestó Inguanzo”.
A decir
del periodista, Silvia le confesó que tiene camiones de volteo
en Altamira y Tampico y que es apoyada por los dos alcaldes.
Luego,
me habló para amenazarme porque me advirtió:”Ten cuidado con lo
que escribes, cab...”.
Además,
él sostiene que la lideresa lo tachó de drogadicto.
Silvia
dio ayer la nota, pero es evidente que nunca podrá encajar con
esas adorables damas del PAN de rancio abolengo y de fina
compostura.
Entre
ellas, quienes vestidas de azul, de uñas bien puliditas y muy
cuidadosas de que no se conozca su edad, van por la vida
defendiendo la doctrina de Acción Nacional, sus principios y esa
manera que se les da natural de ser tan “cool”.
Es
Silvia un personaje polémico, introvertido y locuaz que no se
mide y que ayer perdió los estribos cuando se sintió atacada.
Ahora,
al igual que otras mujeres de su partido, la emprendió contra la
prensa.
Si se
tomo unas copitas de más, pues que lo acepte.
Si cantó
tan bien como se dice, pues que lo reconozca.
Y si se
abrió de capa con los alcaldes priístas, pues que lo admita.
Porque
como dice el maestro Armando Ramírez.
Que
tanto es tantito.
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electrónico:
anecdotariorosales@hotmail.com
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