Matamoros, tiene una
deuda
El día primero de mayo de este dos mil ocho, murió uno de los
personajes que mayor lustre han dado a esta Heróica, Leal e Invicta
ciudad de Matamoros, Tamaulipas.
Fue Don Julio Loza, un personaje que merece un justo reconocimiento,
tanto por las autoridades municipales, como por las educativas y sobre
todo, por el sector empresarial y particularmente el educativo.
Las autoridades municipales le deben a Don Julio Loza el
reconocimiento al hombre que fue capaz de adelantarse al futuro y
colocar en el concierto internacional a este punto de la geografía
nacional. El fue el primero que trajo inversión extranjera a Matamoros,
fue el creador de la visión de los parques industriales y
consecuentemente el pionero de la instalación de las maquiladoras en
este bello municipio.
Son muchos los que ahora se adornan con la visión empresarial, sin
embargo a fuerza de ser honestos deben reconocer la valiosa intervención
en este renglón de señor Loza.
En ese sentido, las autoridades municipales bien podrían impulsar que
lo que hoy se conoce como ciudad industrial llevara el nombre de Julio
Loza Durand. En justo reconocimiento a ese hombre que tuvo el talento de
crear el primer parque industrial en el norte del país. Es lo menos que
pudiera hacer el poder público municipal, considerando que hoy miles de
obreros y de empleados de confianza fortalecen la economía municipal con
el pago de múltiples gravámenes que incrementan las finanzas públicas.
Por su parte el sector empresarial, particularmente el dedicado a la
industria de la maquila, que en estos momentos construye las oficinas de
la asociación de maquiladoras de Matamoros, en un gesto de auténtico
reconocimiento a quien se adelantara en la creación de las maquiladoras,
le impusiera el nombre de este gran hombre.
Con ello, daría honor a quienes la integran, porque al margen de la
vanidad de quienes se ostentan como pioneros de este sector, estarían
ofreciendo a la sociedad entera una clara imagen de verdaderos hombres
de talento, con clara conciencia del loor a quien loor merece.
Fue Don Julio Loza un verdadero visionario. Baste recordar que si en
Matamoros se instaló el Instituto Tecnológico, que en principio fue
Regional, fue gracias a la donación del predio en donde se edificó dicha
institución educativa. La verdad dicha sea de paso, él era el único
propietario del inmueble, pero estaba asociado con su compadre, y éste
tenía una excelente relación con el gobernante en turno. Don Julio, al
ver que su compadre se comprometía a donar un predio, siempre
caballeroso y generoso, decidió cubrir las espaladas del comprometerte.
Y cumplió a cabalidad.
Sin embargo, el Instituto Tecnológico no le hizo justicia en vida.
Quienes han transitado por la dirección de dicha institución, han sido
personajes foráneos, pero si alguien conoce la verdad y la sabe a
plenitud es el químico Andrés Ortega, su fundador y primer director.
Hoy que don Julio se fue, justo y honesto es que dicho Instituto
Tecnológico le rindiera un homenaje póstumo y en justo reconocimiento,
le impusiera al edificio principal el nombre de tan ilustre mexicano.
Así, municipio, empresarios, estudiantes y ciudadanía en general,
realizaríamos un acto de justicia a quien tanto diera a esta población y
daríamos una clara muestra de que los matamorenses hacemos justicia a
nuestros valores nacionales.
• Observado. La Reforma Educativa en México corre el riesgo de
convertirse en una acción de buenos deseos pero de ineficaz realización.
El SNTE se ha montado en un discurso inflexible e irresponsable.
Afirma al través de sus múltiples voceros, que hicieron al presidente de
la república una propuesta para reestructurar la educación de nuestro
país.
Dicha propuesta, no la conoce la sociedad. En honor a la verdad no la
conocen ni siquiera esos que hablan de que se presentó el documento. Tan
herméticamente se ha manejado dicha propuesta, que hay quienes dudan de
su existencia. Los órganos de gobierno sindical, en sus páginas de
internet no la consignan.
Por otro lado, la afirmación de que dicho documento es producto del
Cuarto Congreso Nacional de Educación, es la más completa patraña.
Revisados los documentos del falsario Congreso Nacional, encontramos que
fuera de las intervenciones de algunos académicos de prestigio nacional
e internacional, como referentes de algunos de los temas inscritos en la
convocatoria del evento, las propuestas de los supuestos delegados,
escasamente pasan el tamiz de una buena redacción, mucho menos de
ajustarse a los lineamientos de un documento de nivel, que permita
considerarlo como una propuesta en el estricto sentido del término.
La producción de las “propuestas” fue paupérrima. En la mayoría de
los casos, son desahogos personales de quienes la presentaron y en
otros, simples fusilamientos de textos de doctrinarios de la pedagogía,
descontextualizados de la temática que supuestamente deberían plantear.
Así, que a nadie pueden engañar que la propuesta educativa del SNTE
es producto de las conclusiones del Congreso Nacional, eso es mentira y
una tomadura de pelo. Y en esas condiciones explican el porque no se da
a conocer a la sociedad.