¿Oscar Luebbert amarrado? ¿Oscar Luebbert amarrado?
Una Tras Otra Por Jesús Hernández García Cuando un visitante llega al edificio del Congreso del Estado de Tamaulipas debe estar preparado para cualquier... ¿Oscar Luebbert amarrado?

Una Tras Otra

Por Jesús Hernández García

Cuando un visitante llega al edificio del Congreso del Estado de Tamaulipas debe estar preparado para cualquier exceso.

La falta de sensibilidad, ausencia de criterio, capacitación o, por lo menos una pizca de educación, generalmente desembocan en algún desaguisado, del que muy pocas veces es enterado el titular del Poder Legislativo.

Al inicio de la actual legislatura, a los periodistas que por años han cubierto la fuente del Congreso Local se les solicitó una fotografía tamaño credencial o infantil, sus generales y medio al que representan, todo lo cual sería utilizado para acompañar una credencial de identificación y facilitar su ingreso a La Máxima Tribuna Popular de Tamaulipas.

Con el paso de los primeros ocho meses la disposición fue desechada y en su lugar el Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso Local, CARLOS ALBERTO GARCIA GONZALEZ, tuvo la brillante idea de incorporar como encargados de la seguridad interna a ex militares y como subalternos de estos a burócratas que a cambio de no ser echados a la calle aceptaron el trabajo de “vigilantes”.

La medida parecía ser adecuada, más no suficiente pues a la entrada del inmueble se agregó la colocación de un arco detector de metales y a los ex militares se les permitió recurrir al uso de armas de fuego, algo así como una especie de elementos del Estado Mayor Presidencial, pero elevados al cuadrado.

Los reporteros fueron vistos desde entonces como el enemigo número uno de los diputados, por lo tanto, el trato hacia ellos fue opresor, desde entonces se fiscaliza sus movimientos, limita el acceso a oficinas para cumplir su tarea y hasta se le dan órdenes.

¿A dónde va?

¿De dónde viene? -Anote su nombre y firma-, le indica una voz que pretende imponer temor, pero causa risa.

¿Ponga ahí el medio al que pertenece?

Desde que el reportero ingresa, generalmente con su vehículo, al estacionamiento del Congreso del Estado, un primer vigilante le pide su identificación y a cambio le entrega un gafete, para entonces las placas de la unidad son registradas y se le indica colocarse al fondo del amplio estacionamiento, en antaño se les otorgaba un espacio, facilitando su traslado y trabajo.

La odisea en días de sesiones es pan de todos los días, se ha llegado al exceso:

¿A dónde va?

-Pues aquí, al Congreso-

¿De dónde viene?

-De mi casa-

No sea grosero, ¿de qué parte?

Pues de mi trabajo

Ponga ahí su nombre, el de la empresa y su firma

¿Y ahorita a dónde va?

Ahorita, ahorita, voy al baño, le responde el periodista su interlocutor

¿Y qué va a hacer?

-Pues pipi-

En el Congreso del Estado las cosas han llegado al exceso, al empleado se le reprime, se castiga y amenaza con cesarlo si no cumple disposiciones que rayan en lo insólito.

Al periodista le han querido dar un trato represor, lo han hecho en repetidas ocasiones, ya se han producido enconos entre estos y los ex militares, también han participado empleados que ahora utilizan micrófonos ocultos.

El Presidente de la Junta de Coordinación ha sido enterado por los propios afectados, su respuesta es la misma, “es por seguridad de todos” restándoles importancia a las fricciones continuas y generalmente provocadas por la cerrazón y sinrazón del equipo de ex militares, veteranos y desfasados de la realidad que se vive en Tamaulipas.

A los “rojillos” que acuden a protestar, lustradores de calzado, lavadores de vehículos y hasta líderes de colonias que gestionan beneficios son sus diputados se les da un mejor trato.

Cuando un servidor público se aparece los ex militares les preparan vallas y se deshacen en halagos, hasta les organizan visitas guiadas y se les proporcionan viandas.

El nocivo, el incómodo, lo es el reportero y nada tiene que ver la edad, si es joven se le quiere educar o si ya es veterano reprender, ahí en ese espacio predomina la represión, por lo menos la que proviene de los ex militares.

Si ya se prohibía el acceso al Pleno, ahí donde el periodista podía hacer su trabajo y mantener un contacto directo con el diputado, hasta ganarse su confianza, ahora el trabajo reporteril resulta ser perturbador para algunos iluminados.

UNA TRAS…El alcalde panista de Tula, ANTONIO LEIJA VILLARREAL, puede presumir los 400 años de haberse fundado ese municipio, pero lo que no puede ocultar es su ambición desmedida, el progreso logrado en apenas ocho meses de gestión.

Próspero constructor, resultó mucho peor que el anteriormente señalado por actos similares.

Tula se ha convertido en un municipio marginado de la tecnología, por lo menos no las hay, pero ha servido de guarida para que los alcaldes se apoderen de grandes extensiones, que en poco tiempo las convierten en prósperas huertas.

Los suculentos beneficios permiten que su primera autoridad decida cambiar a Monterrey su domicilio, allá permanece la mayor parte del tiempo.

Mucho que presumir de un paradisíaco lugar como Tula, su gente, sus costumbres y tradiciones, pero también señalar a los saqueadores, habrá tiempo para abundar de ello, mucha tela de donde cortar.

1.-UNA TRAS…La delantera que ha tomado el ex alcalde de Reynosa, OSCAR LUEBBERT GUTIERREZ, de cara al proceso sucesorio en el Comité Directivo Estatal del PRI ya provoca escozor.

Han puesto el grito en el cielo, ENRIQUE CARDENAS DEL AVELLANO, con muy escasas posibilidades y su comparsa, perdón la de ALEJANDRO GUEVARA COBOS, el notario, ENRIQUE ARREOLA VIDAL, que tampoco pinta.

Los conocedores y duchos en el arte de hacer política, dan por bueno a, LUEBBERT GUTIERREZ, al momento el menos peor que el resto de la bufa lada.

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