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SENCILLITO POR ALBERTO RODRIGUEZ ROMERO La violencia y la tragedia está a la orden del día en Ciudad Victoria, por una parte hay acribillados... Santos inocentes

SENCILLITO

POR ALBERTO RODRIGUEZ ROMERO

La violencia y la tragedia está a la orden del día en Ciudad Victoria, por una parte hay acribillados en plena calle, a diferentes horas y más mujeres que hombres; por otro lado accidentes fatales, graves y hasta leves.

¿Dónde quedó la amabilidad de los victorenses? ¿La violencia de la delincuencia organizada contra la ciudadanía está contagiando al pueblo? ¿La falta de castigo a quienes usan el poder para beneficio propio también será factor?

Es lo más triste del asunto, hay muchas más peguntas que respuestas y eso que sólo hago las tres principales.

El martes fue un día crítico en la violencia desatada por la delincuencia organizada. Seis muertos a partir de las 8 de la mañana y hasta la noche, con reportes de hombres armados por toda la ciudad.

La primera del día, una joven mujer arriba de su auto Versa, donde llevaba dos niños, fue acribillada y se estrelló contra una casa, ahí quedó la joven madre, sus hijos ilesos y a salvo.

Narrar todos los casos sería largo y tristemente cotidiano, como el señor que estaba en su auto esperando a su esposa que estaba consultando en el Hospital Civil, nadie metería las manos al fuego ahora ni por un pariente, esto de la delincuencia organizada está rebasando a todos, afortunadamente aún hay familias enteras que buscan vivir en paz.

Todos los días hay accidentes de tráfico en esta capital y todos son por imprudencia y prepotencia de los conductores, se acabó la armonía, la amabilidad y el respeto para conducir, ahora se palpa que todos son ases del volante y ellos la llevan libre, con alcohol y sin él.

El mejor ejemplo el choque del lunes por la noche, Fabián, un actuario de la PGJ, iba con su familia, su esposa de 20 años, su hijo de nueve y su suegra, cuando al llegar a una vía principal, procedieron a incorporarse a la Carlos Avilés, de forma imprudente no calculó la velocidad de una Jeep roja que venía a altísima velocidad.

El choque fue inminente, pues con el impacto hizo volar a la abuela fuera del auto quedando muerta en el pavimento, adentro del Escort, Fabián muy grave y su hijo también, su esposa murió instantáneamente.

En la Jeep sólo quedó el copiloto traumatizado, el chofer que manejaba prepotentemente a altísima velocidad la unidad, huyó, dejando a su amigo y cerveza en el interior.

Y sobre el castigo a funcionarios que utilizan el poder a sus anchas, sólo ha sido dados de baja dos funcionarios de segundo y tercer nivel por hacer mal uso de sus vehículos, olvídelo, los de primer nivel no entran en eso, esos tienen vara alta, y más si son los titulares de finanzas.

Dicen que la esperanza nunca muere, pero ¿Estaremos pecando de santos inocentes?

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