NUEVO LAREDO, TAMAULIPAS, MEXICO                                    DIRECTOR GENERAL: PEDRO PEREZ NATIVIDAD  
 


 

 
DESDE MI RINCON TANATOLÓGICO
Por: Dr. José Octavio Gallardo
 

¿Muerte?


Hola estimados lectores, heme aquí de nuevo con mi saludo, hoy optimista, ya que he estado observando con mucha cautela cuál esta siendo la transformación de nuestra sociedad, y en apariencia, por lo menos, el betún de nuestra ciudad, esta siendo aderezado de manera adecuada. Por ejemplo ya no se ve la basura por doquier, de alguna forma se están ordenando los flujos de trafico, aunque habemos unos que otros granujas que no respetamos el derecho de los demás o la ordenanza policial, y nos pasamos olímpicamente los semáforos, sin importarnos que con esa acción nos exponemos a un accidente fatal, y lo peor es que transgrediendo esa regla de trafico, arriesgamos a los demás por nuestra imprudencia. Por otro lado parece que las policías se dejaron de tratar de arreglar la inseguridad con desplegados en los periódicos y trabajando cada una en su nivel, y solo cooperando donde las tareas se juntan, han tenido buenos resultados. Por ultimo otra maniobra cosmética esta siendo una acción intensa de bacheo a las vías de comunicación, aunque una medida definitiva es programar las vías de mas alto trafico a pavimentación hidráulica, que nos cueste mucho una sola vez, y no gastar a cada temporada de lluvias poco a poco, lo que hace que a la larga nos salga muchísimo mas caro el ahorro.
Sin duda estos cambios en el macrocosmos social, harán que la gente no siga incrementando la paranoia de la inseguridad y poco a poco regrese a sus casas, a sus tareas habituales, a gastar su poco dinero, regresando a los parques, a las salas de espectáculos, a las plazas y de esta manera reactivar la economía y recuperar la paz interior.
Aquí seria conveniente parafrasear a Francis Bacon que decía “aquel que no aplica nuevos remedios puede esperar nuevos daños; el tiempo es el mejor innovador”, seamos atrevidos, debemos, como sociedad, crear nuevos esquemas para obtener paz social, sin importar paradigmas, si es necesario el ejercito, que sea, si hay que depurar las corporaciones policíacas, sea, si hay que ir al gobierno y depurarlo también, sea, si hay que dictar nuevas reglas sociales, hagámoslo, sin perder el objetivo principal; valores sociales y paz.
Aquí abordare un tema que de manera, no menor, pero más de conciencia que de conducta, la sociedad teme, como lo es “la muerte”, palabra, que por si sola nos arrostra con nuestros miedos ancestrales y nuestra miseria de vida, ya que de enfrentarla como se debiera, nos enriqueceríamos espiritualmente, aunque de forma económica tendríamos un costo superior, pero tendríamos el coraje de invertir en hospicios, para dignificar esos últimos momentos de los seres que han fundado los cimientos de la sociedad actual, pudieron equivocarse o no, pero invirtieron todo su tesoro que constaba de juventud y salud y hoy se encuentran desvalidos con enfermedades que los están arrastrando a los últimos momentos de su existir y nosotros, como sociedad los ignoramos tan solo, dejamos que cada individuo se las arregle por si solo o tan solo dejamos que su grey trate de llevar lo mas humanamente posible sus ultimas horas de vida.
Aquí deberemos entender que a través de este proceso tan poco estudiado, tan poco respaldado, o conocido, las familias por si solas salen de estas épocas de crisis, muy mal libradas y en no pocas ocasiones nos toca saber de familiares que tienen varios años con un duelo patológico que no saben como manejar.
Entenderemos que son pocas las formas o maneras que tiene la sociedad para educarse acerca de este fenómeno, aunque sabemos que un chico de 15 años a sabido de una millonada de muertes a través de los juegos electrónicos y a través de los diarios televisivos y escritos, el numero puede sumar miles, sin embargo la educación por la muerte con la que contamos es:
La influencia que ejerce la muerte misma, y los muertos sobre la sociedad de manera conciente o subconsciente.
.- La muerte de familiares, amigos, allegados. La influencia de este fenómeno ha servido para la elaboración de obras artísticas de algunos personajes.
.- Los muertos desconocidos. Anónimos como sus muertes, que sirven para enseñar a los escolapios en las escuelas de medicina.
.- Todos los conceptos o aproximaciones al concepto de muerte desde distintas áreas del saber, llámese biología, sociología, antropología, etc. Aquí la muerte se entiende como un contenido de la instrucción en sus distintos niveles.
Es decir nos mantenemos en una instrucción donde la muerte es meramente un ente educativo, que nos horroriza, si, pero que no conocemos.
Ahora bien la palabra “muerte” por si sola tiene implícito un mucho de dolor, de angustia de miedos, sobre todo ese miedo irracional a lo desconocido, a la incertidumbre del mas allá, y este miedo suele ser aprendido. Veamos, la sociedad como tal niega la muerte por impía, por irreverente, por injusta, por inoportuna, y todos los epítetos que deseemos agregar, sin embargo aquí se presenta una situación ambigua, que se da de forma permanente. Esta muerte se torna en un personaje incomodo que se desea olvidar, incluso en los hospitales, en los lugares donde se apilan los cuerpos para las diligencias de tipo legal y las funerarias. El deseo de olvidar es más fácil para las personas que no trabajan en dichos centros, que no están en continuo contacto con la muerte y con sus miedos. En cambio el personal que labora en las morgues, en los hospitales, en las funerarias, incluso corporaciones policíacas, se sienten en una situación hartamente conflictiva: como se es miembro de una sociedad, esta de acuerdo y participa en el rechazo de la muerte, en su marginación de la conciencia, en cambio como agentes sanitarios y de investigación, esa misma sociedad les encarga que luchen contra la muerte, que la descubran, que la maquillen, de esta forma tienen plena responsabilidad sobre ella. Es bien sabido que en los hospitales hay una regla no escrita que evita que se llame a la muerte por su nombre, por lo que en los expedientes clínicos se escribe, “fallecimiento”, “mal pronostico para la vida”, “solo en espera del cese de las funciones vitales”, en España llegan a escribir un vocablo ridículo como lo es “exitus letalis”.
Aquí hablaremos de un conflicto difícil de mantener, sobre todo cuando la muerte se adueña prepotentemente de la escena. Aquí pondremos especial atención en el personal de los hospitales, ya que en dicho personal sanitario, se apersona la muerte de forma prepotente. Quien muere en un hospital, inicia un fenómeno de resonancia, como un acorde dentro del caparazón de una guitarra, de todas las angustias iniciando de forma automática, conductas para esquivar la ansiedad que causa, conductas de huida y separación de varios tipos, actitudes que de alguna manera defienden de la angustia a dicho personal de salud, para, de esta manera lograr el equilibrio, pero condenan al enfermo al aislamiento físico y relacional. El bloque que se instaura alrededor del paciente que esta condenado a morir, son, en ocasiones, sustituidos por activismo de tipo técnico, cuya finalidad es en apariencia “salvar” al enfermo, pero cuya motivación mas profunda suele ser el apaciguamiento de la ansiedad, del malestar y los sentimientos de impotencia y de culpa ante la impotencia de no poder restituir la salud del propio paciente. Se tratan pues de mecanismos de auto defensa del propio personal, mecanismos de negación del personal sanitario, que no esta preparado para aceptar la “pérdida”, es decir el fracaso, la derrota de quien más o menos concientemente se considera a si mismo, y es considerado por el enfermo y por sus familiares como un “sanador omnipotente”.
Este personal sanitario considera el tema de la muerte como un tema apasionante, porque de cierta manera engloba toda su actitud ante los pacientes a los que atiende. Se torna un tema diario, acuciante, al mismo tiempo se presenta como un planteo filosófico profundo, quizá el más importante para el hombre. Mucho depende de cual sea la relación del propio hombre con la muerte en general, con la muerte del otro, con la muerte de su familiar o con su propia muerte, que en una ultima instancia será el reflejo de la relación con su propia vida. Es muy difícil una actitud madura y serena del personal de salud ante la muerte. Aunque la situación nos compromete afectiva y espiritualmente en forma profunda, tratamos de crear un comportamiento frente a ella que es lo mejor para nosotros, no para el paciente, es decir, tratamos, la mayoría de las veces, de sentirnos bien y esto no representa mas que una forma de ocultar nuestro propio miedo, tratamos de evadir nuestros sentimientos personales, de evadirnos, que no es mas que un simple mecanismo de defensa. Mostramos una patente inclinación de prescindir de la muerte, de eliminarla, de sacarla lo más lejos posible de la vida misma.
En la sociedad actual la muerte se ha vuelto vergonzosa, prohibida como el sexo en la época victoriana, se ha vuelto tan prohibitivo que si hay una persona moribunda, se le aísla desde todos los puntos de vista, solo permitiendo su acceso al personal medico o técnico que examinará con su mirada fría, estrictamente profesional, y a uno que otro de sus familiares mas allegados. El caso es, pues, que hoy se oculta la muerte y se evita todo lo que nos recuerde a ella, enfermedad, vejez, decrepitud, etc. nada que tenga que ver con el mundo de los muertos es aceptado en el mundo de los vivos. Esto se ha traducido en un cambio radical en las costumbres y ritos funerarios, así como en la concepción del duelo. Es mas, los grupos de poder en nuestro hemisferio occidental, encuentran la muerte, como una realidad obscena, escandalosa y peligrosa.
.- Es obscena, porque para el poder es obsceno todo lo que se escapa a su control; la muerte, ya sabemos, es la gran desconocida. Se le puede aceptar solamente haciéndola científica, o utilizándola como amenaza o sanción.
.- Es escandalosa, porque es escandaloso, para el poder, todo lo que es único e insustituible en el plano de las vivencias humanas; ninguna muerte se asemeja a otra, porque la muerte “esta fuera de toda categoría”.
.- Por otra parte, el grupo en el poder, que solo piensa en términos abstractos y generales, rechaza la muerte individualizante, a menos que se trate de una muerte ejemplar, como la pena de muerte o el sacrificio del héroe.
.- Es peligrosa, porque para el poder es peligroso todo lo que iguala. El pastor, el Presidente, el Rey, el mendigo, están igualmente indefensos ante la muerte.
Por lo tanto el poder toma la actitud de banalizarla, tratando de degradar su impacto e importancia, exponiendo a la ciudadanía, de forma continua, a la muerte anónima, colectiva y agresiva, permitiendo además su propagación de forma masiva en forma de videojuegos, películas de acción, etc. Las proporciones, el absurdo y el anonimato de la muerte violenta, en nuestro tiempo, ha hecho que los vivos se distancien de los muertos.
Otra forma de evadir la responsabilidad de estos grupos de poder, es evitar hacerle frente de forma concreta, permitiendo que se diluya en instituciones cada vez más incapaces de brindar calidad, humanismo y dignidad a estas muertes, ya que en esta universalidad es imposible mantener educado a todo el personal sanitario, de esta forma evade la actualización de dichos conocimientos, la edificación de instituciones especializadas, para este tipo de actividades, como lo son los hospicios, y de esta forma retrasa las disciplinas que pueden paliar este tipo de fenómenos, como es la medicina paliativa, la geriatría y la Tanatología, con argumentos tan ambiguos como “si se autoriza una sola institución para que tenga Tanatólogo de planta, como van a llenar todas las plazas de la republica Mexicana”.
Bueno estimados lectores no les distraigo mas con este tipo de planteamientos, espero que estén observando los cambios para bien que esta sufriendo nuestra ciudad, y si ustedes ven que algún servicio no esta siendo eficiente, griten, muévanse, llamen, denuncien, no seamos cómplices con nuestro silencio.

Hago una pequeña reflexión, a manera de poesía, a cerca de la percepción de mi propia muerte.

MUERTE

Es tomar identidades etéreas.

Es degenerar de sujeto a masa.

Es la fe sin participación.

Es cuando la realidad trastoca la fantasía.

Es convertirse extraño de uno mismo.

Es ser tan abstracto que solo se tocan las nubes.

Es atravesar la vida sin prosa y sin poesía.

Es el miedo que se paraliza.

Es el terror que aniquila.

Es la ausencia de esperanza.

Es la inexistencia del amor.


Dr. José Octavio Gallardo.
Tanatólogo.
Adendum: Cabe mencionar que esta es una publicación semanal y la puede buscar en esta sección todos los lunes. Además el último viernes de cada mes nos podrá escuchar por la frecuencia 1420 de AM en nuestro programa mensual, a las 10 p.m. y si tiene alguna sugerencia o desea consultar o enviar su caso, se le atenderá en el correo electrónico instati@hotmail.com. O bien nos puede hablar al 6 27 95 56

 

El Doctor José Octavio Gallardo Aguilera

Fue Secretario del Colegio de Anestesiología de Tijuana, es miembro activo del Colegio Médico de Tijuana, estudió Tanatología en el Instituto Politécnico Nacional, realizó curso de Psicofármacología en la Universidad de Harvard, curso de Psicofármacología en la Universidad de Stanford, tiene una experiencia de 10 años como médico general, 15 años como anestesiólogo, 5 años como jefe de servicio de Tanatología en la clínica 20 del Imss en Tijuana B.C., además ha sido ponente en diferentes laboratorios de la República Mexicana, asi como ponente de Suicidología en la Universidad de Harvard

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